El proceso de experimentación
TLDR – Lo esencial de este artículo:
Ir en línea recta hacia una solución sin explorar puede parecer eficiente… pero suele alejarte del impacto real.
Diseñar con propósito implica entrar en un loop de experimentación: probar, fallar, aprender y ajustar.
Experimentar no es costoso: bien hecho, ahorra tiempo, recursos y errores a largo plazo.
Diseñar para sistemas complejos y sostenibles no es lineal. Cada vuelta del loop nos vuelve más conscientes y estratégicos.
El mito de la solución inmediata
Vivimos en una cultura que valora la rapidez. Tienes un problema? Actúa ya! Haz algo. Cualquier cosa!!!
Pero actuar por actuar —sin observar, sin explorar alternativas, sin entender el contexto— es como lanzar una flecha con los ojos cerrados esperando dar justo en el centro.
Y no solo no suele funcionar… sino que puede alejarnos del impacto que realmente queremos lograr.
“Fail early, fail often, but always fail forward."
— John C. Maxwell
¿Por qué experimentar?
Experimentar es aceptar que no sabemos todo. Que necesitamos probar, ajustar y volver a probar para acercarnos a soluciones que sí funcionan, que sí resuelven y que además generan impacto positivo.
Es fácil quedarse con la “primera buena idea”, pero el diseño (especialmente el diseño para la sostenibilidad) requiere más:
Cuestionar
Pensar en sistemas
Entender consecuencias
Y sí, fallar algunas veces en el camino
Cada experimento no es un paso atrás, es un paso más cerca de algo que realmente funciona.
Accionar no es malo
⚠️ Aclarando: no estoy en contra de accionar. En verdad, probar es accionar. Lo que no funciona es accionar sin intención, sin escuchar, sin abrir la mente a otras posibilidades. Lo que quiero decir, es que cada acción debe estar alineada conscientemente con una visión que abra espacio a la exploración.
Cuando experimentas
Accionas con propósito y aprendes en el camino. Permitiendo iterar y mejorar cada vez más.
Experimentar bien = ahorrar en el futuro
Uno de los grandes mitos del diseño es que experimentar cuesta tiempo, dinero y recursos que “mejor se invierten en soluciones definitivas”. Pausa. Vamos por partes.
Experimentar puede ser lo que evita que desperdicies recursos más adelante
Y si el experimento no sale como esperabas? Mejor ahora que más adelante! Equivocarte temprano y con bajo riesgo te permite aprender rápido y ajustar el rumbo sin comprometer grandes recursos. Cuando diseñamos sin validar, sin probar, sin observar… es fácil terminar invirtiendo en soluciones que no funcionan, no conectan o no generan el impacto esperado.
No necesitas tener todo resuelto para empezar a experimentar
Muchas veces esperamos “estar listos” para actuar: más presupuesto, más datos, más validaciones… pero la verdad es que nunca se está 100% listo. Experimentar bien no requiere tener todas las respuestas (casi que es lo opuesto), solo la disposición de hacer preguntas y observar con atención. Muchas veces veces ni siquiera se sabe donde se terminará.
Experimentar reduce la incertidumbre
No hay necesidad de adivinar. Cuando no probamos, tomamos decisiones basadas en suposiciones. Y eso, en contextos complejos como la sostenibilidad o la innovación, es una receta para el desperdicio. Experimentar te permite tomar decisiones con información real, no con intuición. Validas con usuarios, ves cómo responde el sistema, y avanzas con más claridad.
¿Cómo se ve la experimentación?
En palabras sencillas, experimentar es probar, sabiendo que lo que estás probando no necesariamente es la solución final. Muchas veces requiere de:
Testear una idea antes de invertir todos tus recursos.
Preguntarle a tu comunidad antes de lanzar una solución.
Hacer un piloto y ver qué pasa.
Ajustar tu plan cuando algo no funciona (en vez de insistir porque “ya empezamos así”).
Los pilotos y los prototipos rápidos
Prueba piloto: Antes de invertir en grande, prueba en pequeño. Una versión mínima, una prueba local, una edición limitada. Es una forma sencilla de aprender antes de comprometer. Ejemplo:
¿Quieres lanzar un nuevo servicio? Ofrece una versión beta solo a 5 clientes. Aprende de su feedback. Mejora. Repite.
Prototipado rápido: No necesitas tener el producto terminado. Puedes usar papel, maquetas, mockups o encuestas interactivas para visualizar y testear una idea. La clave no es perfección, es claridad sobre si estás resolviendo lo correcto. Ejemplo:
¿Estás rediseñando una experiencia digital? Antes de desarrollar, crea wireframes interactivos en Figma y observa cómo navegan los usuarios. Te sorprenderías con todo lo que puedes descubrir sin escribir una sola línea de código.
Beneficios de la experimentación
Evita errores costosos
Aclara si estás resolviendo el problema real
Te da data, feedback y dirección
Genera confianza en tu equipo y tus usuarios
Y te agiliza, iterando sin apegarte a una única idea
Diseñar con impacto es un loop
Diseñar para la sostenibilidad es cuestionar, observar, conectar puntos y entender que estamos interviniendo en sistemas complejos, interdependientes y en constante cambio.
Y cuando diseñamos para personas, comunidades o el planeta, no hay una única respuesta correcta, ni una línea recta que nos lleve del problema a la solución. Lo que hay es un camino lleno de curvas, preguntas, errores y aprendizajes.
Cada vuelta por ese loop —de probar, fallar, ajustar y volver a intentar— nos hace más sabios. Nos entrena a ver más allá del síntoma, a entender causas raíz, a reconocer relaciones invisibles y a tomar decisiones con más conciencia. Porque el verdadero impacto no se encuentra en la primera idea brillante, si no que se construye, paso a paso, loop a loop.